TIME AND UMWELT

Intangible

Luigi Honorat (2017) – Templo de Debod

Memory

Jordi García Pons (2017) – Plaza de España

The Electric Trash

Group électrogène (2017) – Plaza del Callao

Frame

Catello Gragnaniello (2017) – Puerta del Sol

World

Town and Concrete [Cyril Lancelin] (2017) – Plaza Mayor

Sparkling-water

Thamina Rastagar (2017) – Museo Reina Sofía

Tiempo

Nadir Perazzo (2017) – Atocha

EJDLD

Picota Studio (2017) – Museo del Prado

Flowing

Keltoi (2017) – Cibeles

Ecorché #5 Butoh

Luigi Honorat (2013) – Teatro Real

Astros

José Miguel Marín (2017) – Palacio Real

La primera exposición, titulada Time and Umwelt, es comisariada por parte de grupo Sur Noir y se concibe para la ciudad de Madrid. Se inaugura el 6 de febrero de 2018 en el centro Medialab-Prado y ese mismo mes forma parte de la sección #futuro de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO. En la muestra participan diez artistas de seis nacionalidades distintas con once piezas que se sitúan en lugares emblemáticos de la ciudad que acoge la muestra. La piezas se pueden contemplar a través de dispositivos iOS solo en las ubicaciones propuestas por los comisarios a través de una app que se puede encontrar en App Store.

Dos son los conceptos que articulan el discurso curatorial de la exposición Time and Umwelt:

Por un lado, el concepto de tiempo, un tiempo diferente a la cronología y al reloj, a la línea recta y al progreso que ha venido caracterizando la racionalidad de la Modernidad. Frente a este tiempo de la continuidad, la monotonía y la indiferencia, frente al tiempo de la puntualidad compartido y consensuado, las obras virtuales exhibidas y ubicadas en entornos urbanos manifiestan un tiempo alternativo, no lineal, discontinuo, anacrónico, no coincidente, excesivo y múltiple, ampliando nuestra sensibilidad hacia modos de experiencia y comprensión del mundo más plurales, intuitivos e inspiradores.

En segundo lugar, el concepto de Umwelt (mundo circundante), creado por el biólogo y filósofo estonio-alemán Jakob von Uexküll, que concreta las vías de manifestación temporal presente en las piezas. A través de esta noción aplicada al ámbito de lo animal, Uexküll mostró en obras como Andanzas por los mundos circundantes de los animales y los hombres la inexistencia de una realidad objetiva y la convivencia de mundos irreductibles. No existe un espacio unificado que englobe las jerarquías ordenadas de las especies, sino multiplicidades que conviven en hábitats diferentes, nunca sintetizables, en espacios y tiempos distintos a los del ser humano. Con el concepto de Umwelt, el tiempo deja de ser concebido como una continuidad uniforme para pasar a conectar, de modo heterogéneo, objetos de un tiempo dispar y contradictorio que, en la aplicación ARAN, conviven en un mismo plano.

Y ello en un recorrido que se inscribe en el símbolo de infinito, que traduce las posibilidades de recepción o desencuentro con las obras y los múltiples enfoques policrónicos y polilógicos desde los que afrontar la exposición. Cuando el usuario de ARAN interactúa con la Realidad Aumentada que aparece en la pantalla de su dispositivo móvil, está sincronizando o confrontando su mundo perceptivo con un tiempo ajeno a la cotidianidad. Desvanece, así, los marcos dogmáticos del realismo y la objetividad, abriendo el pensamiento único hacia un tejido interrumpido de superposiciones singulares que le sitúan ante la extraña e impactante belleza de lo no conocido.

Intangible, Luigi Honorat (2017)

En las proximidades del Templo de Debod, Luigi Honorat ha situado la pieza titulada Intangible. Una figura negra muestra las tensiones epidérmicas producidas por un conjunto de vértices sobre un volúmen elástico que, a modo de polígono post-euclidiano, metaboliza múltiples transformaciones. Del minimalismo cuadrangular de los bloques pétreos trasladados desde Egipto hasta Madrid que constituyen las piezas componentes de la arquitectura del templo, pasamos a una mutabilidad estructural que muestra la complejidad de mundos posibles. Aquello que Nietzsche denominó egipticismo, y que se define como un apego excesivo a la unidad, a la eternidad y a la identidad, deviene aquí traducción topológica. Sin inscribirse en preconcepciones y en momificaciones conceptuales, Intangible se abre a la aceptación de fenómenos exteriores, caóticos, sin fundamento subyacente, y a la consiguiente necesidad de generar nuevos juegos de lenguaje y redescripciones inéditas de mundo.

Memory, Jordi García Pons (2017)

La pieza Memory, de Jordi García Pons, desvela las posibles asociaciones entre tiempo, historia y memoria. Sobre la fachada del frente principal del Edificio España, construido en época franquista por Julián Otamendi, se superpone la simulación virtual de un remolino que, semejante a un agujero negro, arrastra hacia su interior un amasijo de materiales y restos de construcción. La arquitectura geométrica propia de la racionalidad cartesiana es curvada por un espacio-tiempo que absorbe y fractura la homogeneidad del tiempo único de los estados totalitarios, produciendo la deconstrucción de toda comprensión del pasado como monumentalidad y del presente como absolutismo. La mirada asiste a un acontecimiento donde la uniformidad dogmática de lo público y lo privado se abre a una discontinuidad radical, de cuyos fragmentos surge un precario y desconocido espacio democrático de lo común.

The Electric Trash, Group électrogène [David Disparos + Naomi Hansenne] (2017)

En la Plaza de Callao, el colectivo hispano-belga Group électrogène (David Disparos + Naomi Hansenne) crea una experiencia de inmersión a través del enviroment virtual The Electric Trash, una particular jungla que muestra los efectos de la contaminación producida por la actividad humana. Al extrañamiento de un tiempo tropicalizado construido por palmeras, plantas y vegetales, se añaden configuraciones formales realizadas con materiales de desecho resultantes de los procesos de explotación de las reservas naturales, como aceite, petróleo, plástico, cristal o piedras preciosas. La voluntad de dominio de todo lo que existe característica de la Modernidad termina por generar un pensamiento no sostenible que, inevitablemente, nos devuelve la imposibilidad de racionalizar lo real a través de restos de basura, cadáveres del tiempo cronológico que llegan a interferir, modificar y distorsionar la inmaterialidad y la virtualidad de nuestros paisajes imaginarios.

Frame, Catello Gragnaniello (2017)

En la Puerta del Sol, un entorno de especial significación simbólica que funciona como kilómetro cero y como punto de referencia mediático del inicio del año, el artista napolitano Catello Gragnaniello crea una figura de lujo virtual que escapa a nuestros hábitos perceptivos. Como un bloque autoerrático de optimismo, la imagen habita de modo incongruente los tiempos cotidianos, trastocándolos con la extrema suavidad de sus texturas, con la delicadeza de sus formas y con la suntuosidad de sus colores. Residimos junto a una presencia virtual iluminada desde una temporalidad diferente, en un mundo desincronizado del folklore local y de los elementos publicitarios de la globalización que han terminado por imponerse en la plaza. Flotando al margen de la continuidad de los discursos, la post-estructura de Gragnaniello aparece, al mismo tiempo, como resto espectral de una precariedad ontológica paralela al Movimiento 15-M, cuyos participantes, durante mayo de 2011, reclamaron la renegoziación de los fundamentos económicos, políticos y sociales vigentes.

World, Town and Concrete [Cyril Lancelin] (2017)

En el centro de la Plaza Mayor de Madrid, la obra World del artista francés Cyril Lancelin (Town and Concrete) introduce una enorme estructura cilíndrica que, a modo de laberinto virtual, ocupa el espacio cercano a la escultura ecuestre de Felipe III. Su arquitectura delirante, una interpretación del trazado infinito de los arcos contenidos en los frentes de la plaza, no se detiene solo en la generación de un espacio-esponja que juega a alterar los límites entre interior y exterior. Contra la articulación de los organismos vivos, un mundo infra-biológico sin principio ni fin ha aumentado su escala hasta convertirse en una enorme entidad ambigua, semejante a la traducción topológica de algo radicalmente desconocido, que oscila entre la alteración genética, los experimentos de flotación aeronáutica y la extravagancia física. Frente al tiempo lineal y mensurable del reloj, implantado en las grandes metrópolis contemporáneas como puntualidad de la mirada, el animal ciego de World crea un mundo perceptivo absolutamente extraño a la visibilidad, una zona autónoma temporal que disloca los espacios energéticamente neutros para inaugurar un tiempo polimorfo, abierto a duraciones e intervalos diferentes de lo humano.

Sparkling-Water, Thamina Rastagar (2017)

En la plaza del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, cercana a la mítica escultura El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella, la artista alemana de origen afgano Thamina Rastagar ha creado una pieza que reinterpreta los símbolos del espacio en que se ubica. A diferencia de la materialidad de la escultura de Alberto Sánchez y de la geometría basada en el ángulo recto de la arquitectura circundante, la pieza Sparkling-Water funciona como una delicada morfología de puntos y líneas que, a modo de orografía, crece verticalmente desde el pavimento. Cada nodo esférico aparece como la semilla inmaterial de una historia no dicha, configurando un neo-cosmos de gotas de agua que altera las articulaciones lineales del tiempo. Desde la solidez y la uniformidad de los relatos históricos hegemónicos transitamos hacia la levedad de los acontecimientos estéticos que surgen de modo inocente, como la espuma, abriéndose a temporalidades frágiles, más próximas al cambio y a lo múltiple que a la rigidez de las estructuras fuertes y objetivas de lo real.

Tiempo, Nadir Perazzo (2017)

Durante el siglo XIX, las estaciones de tren sirvieron como puntos referenciales para sincronizar diferentes zonas geográficas. El tiempo único del reloj se imponía, bajo los paradigmas modernos de la puntualidad, a la multiplicidad y singularidad de los tiempos locales. La pieza Tiempo, del artista argentino Nadir Perazzo, ubicada junto a la Estación de Atocha y a su torre del reloj, propone desarticular la implantación global de la cronología. Una figura semejante a una madeja de hilo convierte el tiempo en una superficie a tejer o a destejer al margen de conceptos prestablecidos. Atocha deja de ser un lugar donde el viaje se concibe como un movimiento indiferente entre dos puntos neutros del espacio para convertirse en aventura y salto hacia lo desconocido. Frente a la uniformidad del tiempo de la máquina, los viajeros encuentran la flexibilidad y maleabilidad de destinos y metas reversibles, ampliando hasta el infinito las posibilidades de sus desplazamientos y trayectos vitales.

EJDLD, Picota Collective (2017)

Sobre la arquitectura neoclásica del Museo del Prado, Picota Collective reinterpreta algunas construcciones oníricas contenidas en el tríptico El Jardín de las Delicias, pintando por El Bosco entre 1500 y 1505. Dos esferas suspendidas en el espacio, a modo de meteoritos o exo-planetas conectados con leyes gravitatorias desconocidas, fusionan la lógica jerárquica de Infierno, Edén y Paraíso que articula las partes componentes de la pintura, alterando, así, los fundamentos iconológicos de nuestro universo simbólico tradicional. Incomprensibles en su singularidad, estas extravagantes burbujas astrológicas modifican los sistemas causales de premio-castigo-deuda, los relatos de culpa y resentimiento y las determinaciones del presente como punto de un tiempo lineal que ha originado, históricamente, relatos que narran los fines trascendentes de la historia. Las diferentes escatologías temporales encuentran en EJDLD una indefinida esferología plural y un despliegue policrónico que acepta, como origen delirante, el pluralismo de los seres y la complejidad de los fenómenos.

Flowing, Keltoi (2017) 

Situada en la Plaza de Cibeles, la obra Flowing muestra una gran masa de gotas de agua en expansión, suspendidas entorno a una figura humana realizada con el mismo material líquido. La imagen contrasta, tanto visual como conceptualmente, con la ordenada canalización del agua de la fuente neoclásica diseñada por el arquitecto Ventura Rodríguez, con los posibles cauces narrativos que caracterizan la esencia de los discursos mitológicos y con el simbolismo de algunos edificios que integran la arquitectura de la plaza, como el Palacio de Telecomunicaciones, El Banco de España, el Cuartel General del Ejército de Tierra y la Casa de América. Lo absolutamente salvaje y no familiar de un fragmento oceánico reside, como los animales y las plantas, junto a nosotros. Ajena al pensamiento estratégico, bélico y protector, al espacio como trayecto de navegación, control y unificación del territorio y a los intercambios económicos y comunicacionales, la nueva Cibeles explota en una temporalidad múltiple que no coincide jamás con la nuestra, disolviendo la construcción de las subjetividades fuertes y abriendo una discontinuidad en los juegos eucrónicos de saber y poder.

Ecorché #5 Butoh, Luigi Honorat (2013)

Junto al edificio del Teatro Real, Luigi Honorat, artista parisino que actualmente vive y trabaja en Tokio, sitúa Ecorché #5 Butoh, una instalación virtual realizada a partir de la captación cronofotográfica de los movimientos desarrollados en distintos puntos del espacio por una figura que ejecuta una performance de danza japonesa Butoh. La integridad del cuerpo del actor como núcleo de expresividad y como centro emisor de una voz que crea contextos comunicativos asociados a la puntualidad de la presencia es puesta en duda a través de la generación de cuerpos minimizados. Honorat presenta los fragmentos de un ecorché digital, una anatomía sin órganos cuya suferficie epidérmica, construida a partir de geometrías que parecen remitir a una piel pixelada, solo deja ver su fundamento vacío. Frente a la continuidad de los escenarios principales de la representación y la narración y contra la teledirección de los acontecimientos, encontramos apariciones fantasmáticas, espectros que recorren, con una ambigüa intensidad, los márgenes teatrales para socavar la acústica correcta de los discursos y desorganizar, en tics de ausencia y discontinuidad, el sistema nervioso del tiempo.

Astros, José Miguel Marín (2017)

Situada junto al Palacio Real de Madrid, la pieza Astros, de José Miguel Marín, plantea la creación de un universo alternativo. Tomando como nuevo eje de atracción gravitatoria un punto desorbitado ajeno a las relaciones de congruencia de la física clásica, un conjunto de planetas, que conservan su ritmo real de traslación, giran, con sus leyes autónomas, dentro de nuestra atmósfera, realizando una coreografía potencial tan imposible como secreta. Si las imágenes telescópicas han servido, históricamente, para producir cartografías domésticas del cielo, aproximando y haciendo humano lo radicalmente desconocido, estos objetos, acósmicos y solitarios, más que acercar los sistemas astronómicos existentes para su conquista, manifiestan la imposibilidad de conocer y experimentar de modo real el espacio exterior, tan irrepresentable, virtual y lejano como la realidad de los hechos construidos por la ciencia. Como burbujas que podrían desaparecer, los planetas flotan indiferentes, prefigurando mundos ignorados que, pese a su cercanía, no podemos habitar.